Testimonios Testimonio de una chica de 24 años con Anorexia Nerviosa
Cuando me dijeron para hacer el testimonio en la Web pensé: Que guai!, pero pienso que me costara mas de lo que me pensaba...hace recordar malos momentos, y a nadie le gusta revivirlos...todo y que puede ser bueno hacerlo a veces para no volver a pasarlo.
No recuerdo cuando comenzó todo, supongo que se lleva dentro y acaba saliendo en alguna etapa de la adolescencia.Ya de pequeña siempre era muy acomplejada con mi físico, mis amigas comenzaban a desarrollarse y yo no. Mis amigas tenían pecho, compraban ropa más ceñida, los chicos les iban detrás y a mí no. Yo en cambio tenia que comprarme ropa de niña pequeña, no encontraba ropa de talla juvenil, ya que era muy escuálida y pequeña…y lloraba porque no podía vestirme y tener el cuerpo de ellas. Con las amigas jugábamos a ser “la chica perfecta”, buscando las cualidades de cada una de nosotras y también buscábamos la “chica con defectos” . No recuerdo nunca estar en ninguna cualidad de “chica perfecta”, en cambio , si en la otra...en estas situaciones me sentía muy mal, ridícula, fea, inferior..· ADOLESCENCIA
Poco a poco fui cambiando y pasé una época más buena, más segura con mi aspecto físico. Estaba haciendo el cambio, por lo tanto, mi cuerpo adquiría forma de chica, cosa que me gustaba (por el momento). Estaba dejando de ser aquel saco de huesos sin nada por destacar...
Cuando me decían que algún chico me iba detrás no me lo creía, siempre pensaba que querían reírse de mí.
Recuerdo la temporada 1997-98 una de las mejores épocas. Salía, me lo pasaba bien, ligaba, etc.
Con la familia tenia algún conflicto con el tema de los horarios. Siempre me hacían volver antes que todas. Mi prima y yo siempre éramos las excepciones, y eso me hacia sentir "diferente" de los demás...pero sinceramente, por las demás cosas puedo considerar que estaba mucho más contenta.
Con todo esto no quiero decir que halla pasado una mala infancia-adolescencia ni mucho menos, pero si que tenia estos sentimientos de inferioridad.
En casa también me pasaba, porque mi hermano siempre era el que tenia las cosas claras. El quería hacer una carrera, tenía ilusiones, y era muy responsable. Era agradable, sensible con todo el mundo y lo veía como el mimado de la casa, o yo como la oveja negra. Yo era mucho más rebelde, no sabia lo que quería en el futuro, era inconformista con sus normas... esto comenzó a darme celos, que comenzaron a ser enfermizos.
Cómo casi todo, también fui la ultima de comenzar a fumar, ya que sabia que mis padres no lo soportaban y no los quería decepcionar, a más, siempre me habían hecho entender que fumar era malo y para el asma no me iría nada bien.
Pero ya estaba bien de ser diferente, al menos con lo que podía elegir yo, pensaba hacer lo que me diera la gana! Al fin y al cabo era mi vida. Aquí debía de ser cuando entre en la época más rebelde y a fumar porros, las primeras borracheras...
Saliendo con el novio las cosas en casa cambiaron un poco. Ya no se me imponía tanto, las horas de volver por la noche se fueron alargando cómo la resta del grupo. Ahí ya tenia 16, y el era una persona que no dejaba que me "desmadrara" y por miedo a perderlo, no probé las drogas, aunque le había insistido alguna vez.
Con la comidas , hasta esta época no habían condicionado mi vida. Muchas veces en el trabajo salíamos a comprar "chucherias " y a media mañana nos las comíamos. Un día, un compañero del trabajo me preguntó: Y tu, comiendo esas porquerías, no haces nada de deporte? (mi traducción fue: niña te estas poniendo como una bola...).
Esa mañana me apunte al gimnasio. No sabia donde me estaba poniendo.
Cómo ya he dicho antes, la comida no me condicionaba, pero al haber hecho el cambio, si que estaba acomplejada por varias formas de mi cuerpo, la barriga, las piernas... me había notado un cambio muy grande, de ser poca cosa a tener forma, pero no la forma que a mi me gustaría tener. Me sentía desproporcionada, por eso, apuntarme al gimnasio va a ser una forma de comenzar a moldear mi cuerpo.
· A PARTIR DE LOS 17 AÑOS
Poco a poco me iba “cuidando” con la comida para conseguir sentirme bien conmigo misma, con mi cuerpo, mas segura…Mi novio me decía que yo le gustaba tal como era, pero yo le contestaba que si estuviera mas delgada le gustaría mas…Como que no era una cosa preocupante, no le dimos mas importancia, seguramente por el simple hecho de que todos tenemos manías!
En casa hablé con mi madre, de que ese ultimo año me engorde bastante y si me podía hacer una dieta.
Ella me vio bastante preocupada y para verme más tranquila y contenta pidió dietas a amigas suyas y comenzó a hacer platos más ligeros.
Eso me llevo también a suprimir también las famosas "porquerías" que comía entre horas, cómo era la bollería, el chocolate, las chucherias, etc.
Me propuse a controlarlo y saber hasta que punto podía llegar. Aquí ya me estaba obsesionando bastante.
Tenía una gráfica con el peso cada día, y a finales de semana contaba los gramos o kilos que había perdido.
No me permitía bajar, y si había algún día que la báscula marcaba algunos gramos de más, me ponía mal, tenia miedo a no parar de engordarme, por tal, buscaba otras alternativas: aumenté las horas de gimnasio, y rebajé las cantidad de comer...
No lo veía cómo una enfermedad ni cómo una obsesión, simplemente me estaba cuidando con la alimentación.
La báscula llegó a ser mi mejor amiga. Me podía pesar 4 o 5 veces al día, antes y después de comer, con y sin ropa, antes y después de ir al lavabo... para controlar mi peso en todo momento.
· OBSSESIÓN = CANVIOS DE HUMOR:
Cuando el peso no era lo que esperaba o deseaba, me auto castigaba llorando en mi habitación sola, mirándome al espejo cómo me había crecido la barriga y pensaba que la gente me lo notaria mucho el cambio de peso! Me sentía muy culpable de haber comido...
Cada vez era más difícil bajar de peso, al principio fue muy fácil, pero después costaba cada vez más. Por eso, cuanto más suprimía alimentos y más deporte hacia, más irritable me sentía.
En casa la comunicación conmigo era prácticamente nula. Me sentía atacada en todo momento. Cuando mi madre me preguntaba alguna cosa le contestaba mal, y le decia: a ti que te importa chafardera?
Todo lo que me decían o me preguntaban me lo tomaba cómo que me querían controlar, que querían saber cosas para chafardear y que yo no les importaba para nada. Hablo en plural, refiriéndome a mi hermano también.
Mi padre normalmente era de viajar y claro, a las horas de comida éramos nosotros 3. Las conversaciones eran del trabajo de mi hermano, de cosas de mi madre... i de mi, nada. Si no me hablaban, me sentía desplazada y marginada, sola, y si me preguntaban alguna cosa, estaba tan rabiosa que la respuesta siempre era alguna contestación de las mías, por lo tanto, acabaron por sentarse en la mesa a hablar de ellos 2. Cada hora de comida era un cambio de humor brutal, entre afrontarme a la comida de ellos y ver mi plato, era miserable y sin gusto y tener la situación de sentirme sola y marginada... lo pasaba fatal, y es cuando acababa de comer rápido e iba para el cuarto a ponerme música, llorar y hacer abdominales.
Saliendo de trabajar iba directa al gimnasio, que era el mejor momento del día! Allí tenia mi gente, mi gran adicción (quemar calorías)
Para continuar con mi control de peso que siempre era bajar y nunca subir, pensé en comprar diuréticos en la farmacia, que me los vendieron sin ningún tipo de problemas. Tampoco encontraba mucho el efecto hasta que un día descubrí unas hierbas laxantes que me hacían un efecto casi inmediato.
No me las tomaba muchas veces, nada más cuando iba de vientre, pero claro, pensando tanto en adelgazarme, pasé de hacerlo poco a hacerlo diario... A más, cómo nunca e sabido vomitar, era una forma de evacuar sin pasarlo mal vomitando... ya que había probado vomitar , pero lo pasaba fatal y acababa vomitando poquísimo...
Cuando conseguía sentirme vacía de el estómago, tenia una sensación de euforia/ seguridad buenísima, pero se acababa automáticamente cuando hacia entrar algún alimento al cuerpo.
Pasé una época bastante larga de comprar compulsivamente ropa. Cada sábado íbamos a comprar con mi novio, y tenia que comprarme alguna cosa, aunque fuese un top, unos pantalones, o una pieza de ropa interior... de las cuales, muchas no llegué a estrenarlas. Supongo que era comprar alguna cosa que me hiciera sentir segura en un momento dado. En la tienda me podía ver mas o menos bien, y en casa me miraba i me volvía a mirar de arriba a bajo i me veía goooooorda, goooooordaaa!! Y no exagero, la sensación de gorda crecía por momentos. Me preguntaba cómo había llegado a verme bien en el momento de comprar y en casa me veía tan mal...
No me planteaba que tenia un problema de patología alimentária. Cuando la gente me decía que estaba cogiendo anorexia yo les contestaba: Pero que no me veis como estoy?? A más no paro de comer!! Las anoréxicas están delgadas y mirarme a mí!!
De la manera que contestaba, no me insistían mucho, porque me enfadaba mucho...
El ultimo verano antes de ingresarme, fui de vacaciones a Ibiza con mi novio, y cada día le decía que me cronometrara las abdominales, las flexiones y lo manipulaba de tal manera que nos íbamos a correr por Ibiza, para hacer mi deporte diario... Que fuerte cuando lo escribo ahora...
· AISLAMIENTO:
En el trabajo me estaba distanciando mucho de mi amiga y compañera del trabajo. Siempre nos lo habíamos explicado todo, pero mi secreto de la obsesión que tenia, todo y que se supiera, yo no lo explicaba... y eso iba haciendo que yo me fuera separando y distanciando. La relación se perdió bastante...
En casa, ya lo e dicho antes. La peor relación familiar que e podido vivir! No soportaba estar en casa, solo cuando estaba mi padre me podía sentir un poco mejor, y ni así, porque arrastraba un odio hacia mi hermano y mi madre. A mi hermano lo maltrataba psicológicamente, cómo si fuera una "mierda" para mi, lo pisaba, le humillaba sin ser consciente del daño que le podía estar haciendo...o alo mejor si, era lo que yo buscaba, hacerle daño, para sentirme bien yo misma, sentirme superior a él. Me puedo sentir mal diciendo esto ahora, pero aseguro que e llegado a disfrutar viendo como el lloraba por alguna cosa que le preocupaba, me gustaba verlo sufrir.
Con las amigas... más de lo mismo. Cenas que organizaban yo no aparecía, siempre tenia alguna excusa para no ir, y acababa saliendo con mi novio, si salíamos...
Hasta en casa de mi novio, que íbamos los domingos a cenar, acabó haciéndome la comida que yo quería...
Cada vez me sentía más mal y las etapas de euforia costaban más de tener. No recuerdo en ningún momento haber bajado la guardia en 4 años! Desde que comencé con una simple dieta, un gimnasio alguna vez por semana, hasta llegar al punto que estaba llegando... siempre me permitía más, pero nunca menos... Cada semana, nuevos y más estrictos objetivos difíciles o imposibles de conseguir...
Cuando en mi casa hicieron obras, fuimos a vivir a casa los abuelos. Allí supe llegar a saber como manipularlos y hacer el tonto con la comida tanto cómo quise, y mis padres para no discutir delante de toda la familia, tampoco se pusieron muy pesados. Alguna vez mi padre me obligó a comerme una pieza de carne o pescado al día, pero no insistió más...
· NO PODER MÁS...
A lo mejor por eso llegó una época en que no podía más. quería desaparecer, no sabia como llevarlo, ya nada me hacia sentirme feliz, los objetivos ya no los conseguía aunque hiciera el esfuerzo en todo momento... lloraba, lloraba y lloraba, no tenia ninguna ilusión para nada, no estaba bien con nadie, y menos conmigo misma.
En 4 o 5 años no me permití ningún fallo, no me permití bajar la guardia ni comer de más, o dejar de ir al gimnasio un día porque si, no me permití explicar que no estaba bien, que necesitaba ayuda, todo me lo había hecho sola... y todo y explotar, decidí continuar un poco más!
Un día en casa no pude más y me puse a llorar. Les dije que tenía un problema, que necesitaba ayuda, y no sabía salir de esto sola. Me había obsesionado de tal manera que estaba dentro de un pozo, quería salir pero no tenia ni idea como.
Aquel día fue un drama, mis padres me dijeron que me daban la ultima oportunidad de probarlo, y sino, buscarían ayuda de un médico, que la cosa se había ido de las manos, y ya no era tolerable.
Probé la ultima y más estricta dieta que nunca e hecho. De lunes a domingo tenia que comer:
Desayuno: 1 trozo de pan integral con pavo
Tentempié: 2 rodajas de piña a media mañana
Comer: Arroz hervido y un trozo de pechuga de pollo a la plancha
Merienda: Claras de huevo hervido con piña en rodajas
Cena: ensalada de atún o un trozo de pescado (sin freír)
Y a mas a mas la primera semana 8 pastillas diarias, la segunda 10, la tercera 12 pastillas cada día.
Esto último no les pareció bien a mis padres, pero como veían que por lo menos comería de esta manera, aceptaron.
Es una dieta que me prepararon en el gimnasio, y las pastillas me las vendía ilegalmente una monitora, por un precio... que bufff mas vale no contar todo lo que me gaste...
Total que después de 3 semanas de comer lo mismo estaba de un humor que ya te lo puedes imaginar... y una ansiedad...
Volví a tener un bajón en casa. Ni así conseguía salir, esto tampoco me hacia ser feliz, valía mas morir-me que no vivir así de esta manera...
Mi vida había perdido todo el sentido, estaba amargada, depresiva, me faltaba vitalidad.
Me mareaba, me había caído mas de una vez, pero mira, esto aun me gustaba. La sensación de sentir-me débil era como una dosis, una señal de que me faltaban vitaminas, potasio o lo que sea... por lo tanto, alguna cosa había perdido mi cuerpo... la regla la tenia porque me la provocaron con unas pastillas y desde entonces me recetaron las anticonceptivas, que mas adelante, cuando se me quito estuve mas de 1 año y medio sin la regla...
· PRIMER PASO:
Ese día de bajón mi padre me dijo que ya se había acabado. A partir de a hora les haría caso a ellos y me ayudarían a salir de esto, estaba tan quemada, tan harta de todo, tan cansada de luchar por una cosa que nunca llegaba... que dije que si, que tenia un problema y me quería curar.
Ese día se me adelantaron el regalo de reyes: el coche nuevo
El día siguiente íbamos a esquiar y me dijeron que me lo regalaban y así podríamos ir con el mió
También me dijeron que tirara hacia adelante y que luchara para estar mejor. Me puse a sonreír... pero nada más.
El día siguiente no me dio la gana de coger mi coche nuevo. Porque? ya ni lose... tenía tantos cambios de humor...
El sábado me llevaron al medico de cabecera, el cual me diagnostico textualmente: Anorexia Nerviosa ( de libro). Enseguida me enviaron a Girona a la U.P.A ( Unidad de Patologías Alimentarias), y el Pablo me dijo que estaba para ingresar al centro.
· PRE-INGRESO :
Buah!! Estaba flipando. Estaba de acuerdo que tenia un problema, pero de anorexia nada eh!!! Y amas para ingresar!! Pero que decían... al salir les dije a mis padres que nada de nada de lo que decían, y los vi tan convencidos de que me harían hacer lo que los médicos digieran que me asuste. Enseguida me arrepentí de haber pedido ayuda.
Comencé con un pre-ingreso iba una vez a la semana al psicólogo. Fueron las 3 peores semanas de enfermedad.
Sabia que tenia que aprovechar al máximo para hacer lo que quisiera, porque si me ingresaban se me acababa comer la comida que yo quería.
Tenia ataques de ansiedad y de rabia. Mi madre no me podía coger sola, y tenía que venir mi padre porque entre los 2 me cogían de las piernas y los brazos del ataque que tenía.
Empalmaba las horas de comida, tardaba horas.
Recuerdo esas semanas borrosas, mi padre arrodillándose delante mió llorando y suplicándome que comiera, que me estaba muriendo y que si yo me moría el moriría detrás de mi...
El medico llego a venir a mi casa a mirarme el azúcar y decirme que no sabia lo que estaba haciendo... me estaba dejando perder... pero sigo diciendo que esta sensación de flotar y de mareos me gustaba mucho... me hacia sentir delgada.
Al obligarme comer volví intentar vomitar pero venían mis padres detrás para frenarme. En un momento de lucidez empecé a tirar todas las pastillas por el W.C pero como en todo, me arrepentí.
Mi madre dejo de trabajar para estar conmigo, no podía estar sola. A veces le pedía que por favor me dejara sola un rato en la habitación, y allí me autolesionaba las manos, me cortaba los labios... supongo que para llamar la atención no lo se, me tuvieron que poner vendas porque no me arañara mas.
· REFLEXIÓN:
Esto y muchas cosas mas que seguramente he olvidado porque mi cabeza lo quiera olvidar han sido mi vida desde los 16 a los 20 años aproximadamente.
Sé que he dejado pasar bastantes años sin valorar ni disfrutar nada del día a día ni del que tenia, y eso no lo volveré a tener mas, porque los años cuando han pasado no vuelven, pero si que puedo decir que ahora he recuperado la sonrisa, la ilusión por la vida, y sobretodo el SENTIR, ya que los sentimientos se me perdieron durante un buen tiempo...
Ahora camino con la cabeza bien alta, me siento bien conmigo misma, y puedo comer como una persona normal sin tener aquella culpabilidad.
Puedo disfrutar, reír, sentir, escuchar, ayudar, hablar, equivocarme, aprender, ser yo misma sin aparentar una imagen etc...
Creo que puedo valorar la vida de otra manera y ahora se que sola, no hubiera salido de esta.
Es difícil y muy duro, pero NO IMPOSIBLE.
Gracias a toda la familia en especial el abuelo, que cuando se murió yo estaba enferma y no sentí nada, pero se que le he querido mucho y le quiero mucho.
Gracias al grupo de autoayuda, a todos los terapeutas, a los amigos y amigas que tengo, compañeros de trabajo y amistades cercanas.
Sin toda esta gente no hubiera sido posible mi tratamiento y curación.
Todo y pasar por todo esto, dicen que "no hay mal que por bien no venga" o " después de una tormenta siempre llega la calma"... y es bien verdad.
Testimonio de una chica de 27 años con Bulimia Nerviosa
No tengo una edad en la que pueda decir cuando empezó la enfermedad a sobresalir, pero, hablando con mi madre me dijo que tendría unos seis años cuando empezó a notar que mi carácter cambiaba.
De más pequeña era una niña risueña, feliz y con amigos pero poco a poco me fui transformando en una niña completamente diferente: siempre tenia problemas en clase con los compañeros, solía llorar mucho y siempre necesitaba tener gente a mi alrededor.
Estaba todo el día con mi madre, recuerdo que la necesitaba las 24 horas del día, pero el cambio de niña a mujer fue malísimo.
Me sentía el bicho raro en todos los sitios, era como si me hubieran creado diferente y no pudiera estar bien con nadie, ni tan solo conmigo misma.
No tenía amigos ni amigas, me sentía muy gorda y muy asquerosa, no me sentía apta como persona y la SOLEDAD era cada vez más intensa, me daba asco verme en el espejo y que me vieran desnuda.
Ya era una cosa inexplicable, para mi el cuerpo era deforme, grasiento, celulítico,... Con la comida no podía, necesitaba comer cosas dulces aunque después me sintiera culpable, era como un vicio.
Con 13 años mirando una revista descubrí mi salvación: unas pastillas que se inflaban dentro de la barriga y por tanto no me dejaban comer y me ayudarían a adelgazarme. Recuerdo que no eran excesivamente baratas y ya que no trabajaba debía conseguir el dinero de alguna otra forma.
Mis padres y yo habíamos llenado una hucha y pocos días antes de que llegaran las pastillas la habíamos abierto porqué no cabía más dinero. Sin ningún tipo de remordimiento cogí un tanto de aquella pequeña fortuna y los invertí en lo que sería el final de mi cuerpo.
Y la verdad es que me adelgacé con ellas, pero también me quitaron el hambre y mi flora intestinal, por consiguiente sufría diarreas intensas y mi cuerpo no hacía la digestión, la bajada de peso fue muy grande.
Día tras día iba notando los pantalones más anchos y que todo el mundo me decía: "¡Hay qué guapa!".
Los chicos se fijaban en mí y ya no era la gorda asquerosa que no gustaba a ningún chico. Pero la ansiedad pudo conmigo y un día volví a comer. Esa noche no me sentí nada culpable, pero al día siguiente lo primero que hice fue pesar la ropa que llevaba, pesarme yo y buscar donde me podía haber engordado.
En verlo, la sensación de culpa y de asco hacía mí fue brutal. Nunca antes me había sentido tan mierda! Durante ese tiempo en casa mi comportamiento era de una niña estudiosa (cosa que no había sido nunca) y daba una imagen de ser una persona muy responsable. Pero en realidad llevaba una doble vida: el YO que quería hacer creer a la gente y totalmente opusto el YO real.
El año de octavo de EGB fue un descontrol total, me sentía guapa e importante. Ese cambio fue porqué tenía amigos y amigas, novio (el más guapo de la discoteca) y por lo tanto no me sentía SOLA (mi palabra tabú). Ese año también empecé a robar dinero a mis padres para comida, tabaco, alcohol,... Cosas que me hicieran olvidar mi vida, que para mi era una tortura constante.
Un día mi madre hecho en falta dinero y me preguntó si había sido yo la qué lo había robado. Le juré y perjuré que yo no había sido, pero ya se sabe se coge antes a un mentiroso que a un cojo.
En el colegio fui de mal en peor y como consecuencia no me saqué el octavo de EGB. Mi madre a través de una amiga me buscó una academia donde poderme sacar el graduado, ya que no quería estudiar más. Creía que yo sólo servía para trabajar en una fábrica de corcho En el curso 92-93 entré en una academia para poderme graduar, al mismo tiempo que una amiga de mi madre que me daba clases para poder conseguir el nivel que me tocaba y poderme sacar el curso.
Pero esta ayuda en lugar de tomármela cómo lo que era me la cogí muy a pecho creyéndome que lo sabía todo. Iba por la vida de sabelotodo, incluso podía resultar a veces ofensiva y cargosa por el tono que utilizaba para hablar con la gente. Hasta alguna profesora me comentaba que hiciera yo la clase ya que era más lista que ellas.
Mi objetivo era parecerme a esta profesora ya que era el ideal a seguir para mí, una persona inteligente y segura de si misma. Mi conducta en casa durante ese año fue bastante buena, incluso pude seguir una dieta bien hecha, pero a mediados de curso la ansiedad me volvió a aparecer y volvía a comer cosas dulces y más cantidad.
Eso hizo que me dejará de manera importante físicamente. Ese año en clase había un chico que me gustaba y era correspondida, pero al engordarme su comportamiento hacía mí fue totalmente diferente: pasé de ser su centro de atención a pasar delante de él y que no me hiciera ni caso.
Lo que siempre necesitaba era gustar a alguien, para creerme persona, para ver que era realmente "guapa" y no era tan repelente como yo creía. Idealizaba cualquier mirada de cualquier chico, cualquier palabra amable o tono para sentirme mujer.
El primero y segundo de BUP me fueron bastante bien las notas, pero la comida para mi era esencial y no podía estar día sin darme un pequeño atracón de dulces, realmente aunque después me sentía culpable. Lo necesitaba, aunque me fuera engordando y no gustara a ningún chico. También es verdad que hacía intentos de dietas pero todos los intentos eran fallidos y todo por la ansiedad que llevaba encima, sobretodo porqué me sentía sola.
El tercero de BUP fue muy distinto, suspendí y tuve que repetir, pero el año siguiente una puerta gigante se abrió delante de mí al conocer una chica de mi pueblo, ya no estaba SOLA. Nos hicimos muy amigas, tanto que dejemos de estudiar y nos pusimos a trabajar, al decirle esto a mi madre le sentó muy mal, pero después de mucho suplicarle decidió darme un voto de confianza.
Ese año descubrí muchas cosas que nunca me había atrevido a probar, como la cocaína, el speed, los porros,... Cada fin de semana iba borracha y realmente era un peligro con el coche y que por mi vida nunca sufría, me daba igual estar viva que muerta.
Pero nuestra amistad se vio rota cuando ella empezó a salir con un chico que siempre le había gustado mucho y de golpe me volví a quedar SOLA.
Para mí fue como empezar de nuevo, pero esta vez con más recursos porqué tenía cosas para desinhibirme si estaba mal. Aquí es cuando empecé a beber sola y la verdad es que bebía mucha cantidad de alcohol al día. Necesitaba sentirme fuerte, ser la persona que durante unos meses había sido, esa persona que yo siempre había idealizado: guapa, segura de si misma y sin miedo a nada.
Pero la SOLEDAD duró pocos meses. Una amiga del pasado volvía a estar a mi lado y con ella cuatro chicas más. Volví a empezar a salir con chicos y sentirme deseada: significaba que los atraía, que no era gorda ni asquerosa, que era GUAPA.
La relación con mis padres era muy mala, todo el día estábamos discutiendo, chillando,... y un mes después empecé a salir con el hermano de esta amiga del pasado, sinceramente no me puedo creer ahora como actué de esa forma con esa persona.
Ese chico no me gustaba, ni mucho menos lo quería, pero eran tantas las ganas de volver a marchar de mi casa que necesitaba alguna excusa para irme. Creía que era la manera más fácil de irme y así podría hacer todo lo que quisiera, pero fue todo lo contrario.
Nos compramos una casa con la ayuda de mis padres (ya que él no quería estar de alquiler), mi abuela nos pagó todos los electrodomésticos y yo puse los muebles, el en cambio pagaba la hipoteca.
Empecé a trabajar en una fábrica de mi pueblo y "estudiaba". Las primeras tres semanas todo iba bien, pero después durante unos largos cuatro meses fueron discusiones y más discusiones, incluso muchas veces llegábamos a las manos.
A mi él me daba asco, llegó hasta un punto que hasta me daba asco que me tocara y todo era por el cambio que había hecho yo. Durante los dos años y medio siguientes sólo comía (me daba atracones), dormía, lloraba o trabajaba. Realmente llevaba una vida que no era vida, sólo deseaba morirme cada mañana. Me volví a cortar los brazos, volvía a beber, incluso tuve ganas de suicidarme pero nunca podía acabar de hacerlo (por suerte).
Llegó un día que hice un cambio de chip y tuve la necesidad de adelgazarme. Empecé a hacer una dieta, pero acabé comiendo cada vez menos. También descubrí el vómito, el cual era cada vez más importante en mi vida. No podía pasar ni un día sin hacerlo. Había días que había vomitado tres y hasta cuatro veces al día, pero esto último contadas veces.
Lo que se convirtió también en un hábito fue pesarme y mirarme al espejo. Me podía llegar a pesar 8 o 9 veces al día, sobretodo antes de comer y después del atracón y el vómito. Lo que recuerdo con más asco pero a la vez con más miedo eren esos cortos pero intensos atracones que tenía, después recuerdo subir las escaleras como podía, mirarme la barriga en el espejo y volvérmela a mirar una vez había vomitado.
A los 3 años y medio de relación con ese chico decidí comprarme un ordenador, pero sólo lo hacía servir para conectarme por internet y hablar y hablar durante horas por el chat con gente desconocida pero que durante unos minutos o horas me escuchaban. Ya no me sentía SOLA.
La relación con mis padres la verdad es que iba mejorando, pero todo era porqué los necesitaba, porqué no me quería sentir sola. Quería hablar de lo que me estaba pasando, volví con ellos por puro egoísmo, no porqué realmente quisiera ir con ellos.
Llevábamos unos 4 años cuando decidí dejar a ese chico y volver a casa. Conocí a chicos por internet, o sea que ya tenía a alguien más a quién gustar y con quién podía contar: volvía a ser atractiva. Ahora reconozco que si no llego a tener internet y encontrar una cosa que me llenaba, y que me volvía a subir la moral todavía estaría con él o quizás ya estaría muerta.
En casa con mis padres fue un no acabar de vomitar y de atracarme de comida, había perdido el control sobre mí y eso me angustiaba, era una mentira tras otra, un vómito tras otro,...
Un día después de un vómito decidí ir al médico de cabecera y explicarle lo que me pasaba y él me envió a la UPA. La primera persona que vi fue Olga, que me transmitió mucha tranquilidad, ya que sabía de lo que le estaba hablando.
Sin pensarlo dos veces fui a la segunda entrevista y Pablo me dijo que sin el apoyo de mis padres no me podría salir en el tratamiento (creía que no volvería nunca más).
Al llegar a casa le expliqué a mi madre todo y pobrecita se desmayó. Pero el lunes siguiente ya estábamos haciendo la entrevista. H estado creo una de las únicas veces que mi talón de Aquiles, la impulsividad me ha ayudado.
Entré en la UPA un 21 de Noviembre y el primer día al salir ya no quería volver y todo porqué me daba miedo ver que había tanta gente como yo.
El camino no ha sido nada fácil, ya que a los 6 meses me escapé de casa saltando des de la ventana del segundo piso sin pensar ni por un momento en Eva (una compañera de grupo que también está de alta y que estaba conmigo ese día) ni en mis padres tampoco pensé. Pero lo que si puedo decir es que mientras corría alguna cosa crecía dentro de mí y más me perseguía y me ahogaba.
Me costó mucho volver a enganchar el ritmo del tratamiento después de eso, reconozco que no he sido una y a veces no soy una chica fácil de llevar y ayudar pero creo que todos tenemos más y nuestros menos.
También es verdad que mis puntos débiles me juegan muy malas pasadas: la impulsividad, la impaciencia y mi línea imaginaria entre lo que está bien y mal. Más que nada por estar al límite de las cosas.
Pero reconozco que ha valido la pena pasar todo lo que he pasado y que gracias a mis padres (sobretodo a ellos) y a mi tía, las compañeras de grupo de autoayuda , los terapeutas y la persona que hace un tiempito llegó: mi chico,... Me han ayudado ha ser como soy.
Siempre he dicho que el día de mi alta de tratamiento ha sido como mi verdadero nacimiento.